• Graciosa, la desconocida de las Azores

    La isla de Graciosa es la más desconocida del archipiélago de las Azores. Es la menos pobladas con apenas cinco mil habitantes que tienen como actividad principal la pesca. Muchos de sus productos, principalmente las algas y todo tipo de mariscos, es destinado a la exportación. Además, la artesanía local y los bordados y tejidos hechos a mano gozan de una excelente reputación.

    Para disfrutar de espectaculares vistas hay que subir al pico de la Caldeira y para tratar enfermedades de la piel y huesos, es muy aconsejable disfrutar de los manantiales de las termas de Carapacho.En el centro lo dominan colinas bajas y cráteres de volcanes extinguidos También es posible encontrar géiseres activos.

    La capital es Santa Cruz da Graciosa donde es posible degustar un buen vino y brandy de elaboración local. Los puntos que no se puede perder un turista es la Casa Etnográfica y las bellas iglesias del siglo XVI y XVIII, Santo Cristo y Cruz de Barra, de estilo manuelino.

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    Santa María, la isla amarilla

    Santa María es conocida como la “isla amarilla”. De todas las islas del archipiélago de las Azores, esta es la más soleada y la que cuenta con las mejores playas rodeadas de bellos parajes desolados. Es la más sureña de las islas y los geólogos consideran que es la más antigua y la única que no tiene un origen volcánico.

    La ciudad más importante es Porto, considerado el primer asentamiento humano en las Azores. En su casco antiguo puede verse aún la capilla de Nossa Senhora dos Anjos, que fue visitada por Cristobal Colón y su tripulación en su viaje para descubrir América.

    En la isla también hay que visitar el Pico Alto y Sâo Lourenço Resort, una zona costera con una hermosa playa y piscinas naturales. Hay otras playas como Praia, Santo Espírito, Porto o Sâo Pedro son excelentes para la práctica de deportes acuáticos.

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    Terceira, patrimonio de la humanidad

    La isla de Terceira, en el archipiélago de las Azores, forma parte del “Patrimonio de la Humanidad” de la UNESCO por su diversidad natural y haber sido un destacado centro del comercio internacional en la ruta hacia las Indias. Su capital es la ciudad de Angra do Heroismo. Cuenta con varios kilómetros de antigua muralla que resguarda un monte coronado con la fortaleza de San Juan Bautista. Hay que conocer los palacios barrocos de Bettencourts y de Capitâes Generais, además de su la catedral y otras iglesias de los siglos XVII y XVIII.

    En el interior, el pasaje es agreste y propicio para realizar excursiones en reservas naturales que conforman la Serra do Cume. El cráter más grande es el de Caldeira de Guilherme Moniz de unos quince kilómetros de diámetro. Junto a él hay otros que conforman el centro mismo de la isla. También es espectacular las llanuras que están divididas por muros de piedra negra que contrastan con las áridas tierras volcánicas.

    En Algar do Carvão hay grutas de más de cien metros de profundidad en las que se pueden apreciar estalactitas y estalagmitas. Otras cuevas de unos cuatro kilómetros de extensión es posible hallarlas en Balcões, Agulhas y Natal. Hay cerca de cuarenta grutas listas para ser descubiertas aunque bajo la supervisión de expertos.

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    Sao Jorge, la isla del senderismo

    Ubicada en la zona central de las Islas Azores, San Jorge es un destino perfecto para todos aquellos turistas que gustan del contacto directo con la naturaleza. Practicar el senderismo es una verdadera delicia porque no se encontrarán autopistas, los cientos de senderos y rutas, ademñas de sus espacios abiertos con vistas espectaculares.

    La isla cuenta con apenas diez mil habitantes que han preferido ubicarse cerca de acantalidaos y de la llanura central que da al mar. Las dos ciudades más importantes son Velas y Calheta, al sur. Cuentan con antiguas iglesias, palacios y mansiones señoriales.

    Además, la primera de ella tiene un pintoresco puerto pesquero y antiguas construcciones como las iglesias de San Jorge y de Nossa Senhora da Conceiçâo, el ayuntamiento y la antigua muralla. El pico de la Esperanza, con sus 1.052 metros de altura, es el más alto de la isla, desde donde se pueden divisar el resto de islas centrales.

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